<?xml version="1.0" encoding="US-ASCII" ?><!-- Created from PDF via Acrobat SaveAsXML --><!-- Mapping Table version: 28-February-2003 --><TaggedPDF-doc><?xpacket begin='&#65279;' id='W5M0MpCehiHzreSzNTczkc9d'?><?xpacket begin="&#65279;" id="W5M0MpCehiHzreSzNTczkc9d"?>
<x:xmpmeta xmlns:x="adobe:ns:meta/" x:xmptk="Adobe XMP Core 9.1-c001 79.675d0f7, 2023/06/11-19:21:16        ">
   <rdf:RDF xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#">
      <rdf:Description rdf:about=""
            xmlns:pdf="http://ns.adobe.com/pdf/1.3/"
            xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
            xmlns:xmp="http://ns.adobe.com/xap/1.0/"
            xmlns:xmpMM="http://ns.adobe.com/xap/1.0/mm/">
         <pdf:Producer>Microsoft&#174; Word 2019</pdf:Producer>
         <dc:format>xml</dc:format>
         <dc:creator>
            <rdf:Seq>
               <rdf:li>Luis</rdf:li>
            </rdf:Seq>
         </dc:creator>
         <xmp:CreatorTool>Microsoft&#174; Word 2019</xmp:CreatorTool>
         <xmp:CreateDate>2022-12-08T21:26:55-06:00</xmp:CreateDate>
         <xmp:ModifyDate>2022-12-08T21:26:55-06:00</xmp:ModifyDate>
         <xmpMM:DocumentID>uuid:7E5EF73C-46C5-488E-A720-6CE1CA77A6C8</xmpMM:DocumentID>
         <xmpMM:InstanceID>uuid:adcd928c-1d49-6742-b171-199e79231c1c</xmpMM:InstanceID>
      </rdf:Description>
   </rdf:RDF>
</x:xmpmeta>
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                                                                                                    
                           
<?xpacket end="w"?><?xpacket end='r'?><Document><P> </P><P> </P><P>Brecha salarial de g&#233;nero en M&#233;xico: evidencia a partir de la ENIGH 2016 </P><P>Gender wage gap in Mexico: evidence from ENIGH 2016 </P><P>Karla Simoni Gonz&#225;lez Hern&#225;ndez1, Marco Antonio M&#233;ndez Salazar2 </P><Footnote><P>1 Licenciada en Econom&#237;a por la Universidad Veracruzana. Estudiante de Maestr&#237;a en Finanzas Corporativas en la Universidad Nacional Aut&#243;noma de M&#233;xico. Enlace Administrativo de Programas Interinstitucionales, Administraci&#243;n General de Servicios al Contribuyente, Sistema de Administraci&#243;n Tributaria, Ciudad de M&#233;xico. </P><P>2 Profesor de tiempo completo en la Facultad de Econom&#237;a de la Universidad Veracruzana. Direcci&#243;n: Avenida Xalapa s/n, casi esquina Av. Manuel &#193;vila Camacho, Col. Obrero Campesina, 91020, Xalapa, Veracruz, M&#233;xico. Tel&#233;fono: 2288421700, extensi&#243;n 14278. Correo electr&#243;nico: <Link>marcomendez@uv.mx</Link> </P><P> </P></Footnote><P>Recepci&#243;n: 14/10/2022 </P><P>Aceptaci&#243;n: 05/12/2022 </P><P> </P><P>Resumen </P><P>Se utiliza la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016 para analizar la distribuci&#243;n condicional de salarios, particularmente por g&#233;nero, agrupando por deciles de ingreso laboral. Se encuentra evidencia estad&#237;stica de que las tasas salariales de los hombres son mayores que las de las mujeres, considerando trabajadores a tiempo completo. Tambi&#233;n se muestra que las estimaciones de la brecha salarial de g&#233;nero cambian para los diferentes deciles de tasa salarial, cambio que est&#225; asociado con diferencias en los efectos marginales de la experiencia laboral sobre la tasa salarial. Adicionalmente, se analiza la inequidad de oportunidades que padecen las mujeres para acceder a mejores condiciones laborales. Finalmente, se estudian los rendimientos a la escolaridad, que resultan ser mayores para el g&#233;nero femenino. </P><P>Palabras Clave: Brechas salariales (J31), econom&#237;a y g&#233;nero (J16), rendimientos de la educaci&#243;n (I26), educaci&#243;n e inequidad (I26) </P><P>Abstract </P><P>The National Household Income and Expenditure Survey (ENIGH) 2016 is used to analyze the conditional distribution of wages, particularly by gender, grouped by labor income deciles. Statistical evidence is found that wage rates for men are higher than for women, considering full-time workers. It is also shown that the estimated gender pays gap changes for different wage rate deciles, a change that is associated with differences in the marginal effects of work experience on the wage rate. Additionally, the inequity of opportunities suffered by women to access better working conditions is analyzed. Finally, returns to schooling are studied, which turn out to be higher for the female gender. </P><P>Key Words: Wage differentials (J31), economics of gender (J16), returns to education (I24), education and inequality (I26) </P><P> </P><P>Introducci&#243;n </P><P>En nuestro pa&#237;s las condiciones de desventaja que enfrentan las mujeres a causa de su g&#233;nero son evidentes en diferentes &#225;mbitos de la vida, desde las ominosas afrentas a su seguridad personal, hasta las trabas a su desarrollo personal y profesional, pasando por las dificultades en el acceso a servicios de salud dignos, acceso inequitativo a un sistema educativo de por s&#237; deficiente, subrepresentaci&#243;n pol&#237;tica, entre muchos otros. Partiendo del an&#225;lisis neocl&#225;sico del mercado laboral, en esta investigaci&#243;n se documenta que mujeres y hombres perciben remuneraciones distintas por la realizaci&#243;n de trabajos similares. Dicho fen&#243;meno es conocido como brecha salarial de g&#233;nero. A pesar de algunos avances, las mujeres siguen enfrent&#225;ndose con importantes obst&#225;culos para participar y desarrollarse en el mercado laboral. La segregaci&#243;n sectorial y ocupacional, as&#237; como el desproporcionado peso de las tareas dom&#233;sticas y del cuidado de personas vulnerables (que se constituyen como actividades realizadas por las mujeres sin percibir remuneraci&#243;n) son algunos de los factores que les impiden disfrutar de la igualdad de acceso a oportunidades, a&#250;n despu&#233;s de los logros educativos de las &#250;ltimas d&#233;cadas. Estos obst&#225;culos limitan sus opciones econ&#243;micas, inciden negativamente en su situaci&#243;n social y, en &#250;ltima instancia, frenan el crecimiento y el desarrollo social. </P><P> La persistencia de la brecha salarial de g&#233;nero en nuestro pa&#237;s no es coherente con otros logros alcanzados por las mujeres, quienes en las &#250;ltimas d&#233;cadas han aumentado sus niveles de educaci&#243;n y de participaci&#243;n en el mercado laboral. En efecto, la participaci&#243;n femenina en el mercado laboral en M&#233;xico ha crecido desde niveles del 17.6% del total de mujeres en edad de trabajar en 1970 (INEGI, 2010) hasta estabilizarse, oscilando en un estrecho rango de valores entre 40.9 y 44.8% a partir del a&#241;o 2005, y con un nivel de 44.4% en el primer semestre de 2022 (IMCO, 2022). En el aspecto educativo, de acuerdo con Lechuga Montenegro, Ram&#237;rez Argumosa y Guerrero Tostado (2018), la matr&#237;cula femenina en educaci&#243;n secundaria se ha incrementado del 44% del total de alumnos en 1950 hasta el 50% en 2014, del 42 al 50% para el nivel medio superior, y para el nivel licenciatura del 40 al 48% durante el mismo per&#237;odo. As&#237;, la matr&#237;cula en diferentes niveles educativos ha ido distribuy&#233;ndose en los niveles deseables, aproxim&#225;ndose cada vez m&#225;s a la proporci&#243;n entre hombres y mujeres en los correspondientes grupos de edad. En contraste, el tema de las diferencias salariales entre g&#233;neros es una problem&#225;tica que se prolonga a lo largo del tiempo, quiz&#225;s debido a la falta de una pol&#237;tica p&#250;blica efectiva para atenderla. En el marco te&#243;rico neocl&#225;sico ni el g&#233;nero, ni el color de piel, ni la condici&#243;n religiosa, ni el lugar de origen est&#225;n considerados entre los factores que afectan a la productividad y, por ende, tales caracter&#237;sticas no deber&#237;an provocar diferencias en las remuneraciones de los trabajadores; si lo hacen, se presenta un fen&#243;meno de discriminaci&#243;n. </P><P> El objetivo de este documento es precisamente analizar la distribuci&#243;n condicional del salario entre hombres y mujeres en el a&#241;o 2016, es decir, determinar la brecha salarial de g&#233;nero en M&#233;xico empleando la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH). Al mismo tiempo, conocer los rendimientos de la escolaridad, del esfuerzo y de la experiencia laboral para cada nivel de salario. En </P><P>la primera secci&#243;n se hace una revisi&#243;n de la literatura existente, sin limitarse al marco neocl&#225;sico. En la segunda se exponen los aspectos metodol&#243;gicos de la investigaci&#243;n realizada, la tercera secci&#243;n presenta los resultados obtenidos, para finalmente abundar en las conclusiones y establecer algunas l&#237;neas que &#8212;a juicio de los autores&#8212; deber&#237;an ser consideradas para el dise&#241;o de pol&#237;ticas p&#250;blicas. Para una lectura m&#225;s c&#243;moda, se incluye un anexo estad&#237;stico en el que se reportan los resultados detallados de las regresiones realizadas. </P><P> </P><P>1.- Revisi&#243;n de la literatura </P><P>La Organizaci&#243;n para la Cooperaci&#243;n y el Desarrollo Econ&#243;mico, dentro de los indicadores de su base de datos acerca de los hogares, expresa la brecha salarial de g&#233;nero a trav&#233;s de dos mediciones (OCDE, 2022): </P><L><LI><LBody>1. La diferencia entre las medianas de ingresos de hombres y mujeres, empleados a tiempo completo, expresada como proporci&#243;n de la mediana de ingresos de los hombres, y </LBody></LI><LI><LBody>2. la diferencia entre los ingresos medios anuales de hombres y mujeres, expresada como porcentaje de los ingresos medios anuales de los hombres, para hombres y mujeres con un determinado nivel educativo. </LBody></LI></L><P>Ambas mediciones atienden el hecho de que las mujeres suelen ganar menos que los hombres, pese a estar igualmente capacitadas que ellos, por la realizaci&#243;n del mismo trabajo, independientemente del sector en que se desempe&#241;en, de la categor&#237;a profesional que ocupen, la modalidad de contrato que tengan, la duraci&#243;n de la jornada laboral, y la ubicaci&#243;n geogr&#225;fica de la fuente de empleo. </P><P> De acuerdo con Moreno y Anderson (2014, p. 170), &#8220;las desigualdades de g&#233;nero, junto con las desigualdades econ&#243;micas, sociales y pol&#237;ticas son resultado de la persistencia hist&#243;rica de sistemas y factores estructurales de discriminaci&#243;n y de exclusi&#243;n de la mayor&#237;a de la poblaci&#243;n de las oportunidades y los beneficios del desarrollo&#8221;. A lo largo de la historia, y a&#250;n hoy, las mujeres experimentan m&#225;s dificultades que los varones para acceder a empleos dignos y bien remunerados, con certezas de contrataci&#243;n de largo plazo, seguridad social y prestaciones justas. En efecto, la Organizaci&#243;n Internacional del Trabajo se&#241;ala que: &#8220;S&#243;lo se han logrado mejoras m&#237;nimas desde la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, por lo que existen grandes brechas que deben colmarse en la puesta en pr&#225;ctica de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada por las Naciones Unidas en 2015. La desigualdad entre mujeres y hombres persiste en los mercados laborales mundiales, en lo que respecta a las oportunidades, al trato y a los resultados&#8221; (OIT, 2016, p. XIII). Seg&#250;n estimaciones de la Comisi&#243;n Nacional de los Salarios M&#237;nimos (CONASAMI) (2022), la brecha salarial de g&#233;nero en M&#233;xico exhibe en la actualidad ligeras fluctuaciones, siendo en 2018 de 13.1%, en 2019 de 13.6%, en 2020 de 14.4% y en 2021 de 12.2%. Esto significa que, de mantenerse esta tendencia, una </P><P>mujer recibir&#225; a lo largo de toda su vida laboral un salario en promedio 13.3% menor que el de un hombre con un puesto de trabajo similar, quedando m&#225;s desprotegida ante escaladas inflacionarias, precarizando en mayor medida su consumo, logrando un menor ahorro para el retiro y una pensi&#243;n m&#225;s baja, aumentando el riesgo de pobreza en la tercera edad. </P><P> Las causas que provocan esta situaci&#243;n de injusticia hacia el g&#233;nero femenino, adem&#225;s de a&#241;ejas y persistentes, son multidimensionales, y no se presentan de manera aislada. Entre ellas destacan: </P><L><LI><LBody>&#8226; La discriminaci&#243;n directa en el lugar de trabajo. </LBody></LI><LI><LBody>&#8226; Diferenciaci&#243;n sectorial y de puestos laborales.  </LBody></LI><LI><LBody>&#8226; Tradiciones y roles de g&#233;nero. </LBody></LI><LI><LBody>&#8226; Dificultades en la conciliaci&#243;n entre vida familiar y vida laboral. </LBody></LI></L><P>La discriminaci&#243;n directa, pese a estar prohibida por una multiplicidad de leyes nacionales e internacionales, incluyendo la Constituci&#243;n Pol&#237;tica de los Estados Unidos Mexicanos, es un fen&#243;meno que sigue present&#225;ndose en la forma de un trato injusto y excluyente no atribuible a diferencias objetivas en desempe&#241;o o capacidad. Siguiendo a D&#237;az Andrade (2015, p. 22), puede tipificarse que existe &#8220;discriminaci&#243;n salarial cuando las mujeres perciben una retribuci&#243;n distinta a la de los hombres por la realizaci&#243;n de trabajos id&#233;nticos o de valor equivalente, que exigen un conjunto similar de capacidades o competencias (conocimientos, aptitudes, iniciativa); esfuerzo (f&#237;sico, mental y emocional); responsabilidades (de mando o supervisi&#243;n de personas, pertinente a la seguridad de los recursos materiales y de la informaci&#243;n, y respecto de la seguridad y bienestar de las personas) y que se ejercen bajo condiciones laborales semejantes en una misma empresa&#8221;. Siendo la discriminaci&#243;n un hecho dif&#237;cil de evidenciar, puede perpetuarse en el tiempo encubierta entre las consecuencias de las fuerzas operantes en el mercado laboral. </P><P>Por otra parte, hombres y mujeres tradicionalmente se contratan en puestos laborales de distinta calidad y en sectores laborales diferenciados, siendo las mujeres quienes acceden normalmente a los que ofrecen menores remuneraciones. En primer t&#233;rmino, las tasas de participaci&#243;n en la fuerza laboral femenina y masculina son distintas: en M&#233;xico &#8220;45 de cada 100 mujeres de 15 a&#241;os o m&#225;s son econ&#243;micamente activas, mientras que 78 de cada 100 hombres lo son. Eso quiere decir que en 2019 la tasa de participaci&#243;n laboral de los hombres fue 1.7 veces mayor que la de las mujeres&#8221; (Garc&#237;a, 2021). Adem&#225;s, las mujeres suelen ubicarse en los sectores econ&#243;micos menos productivos. &#8220;Las estimaciones de la FAO muestran que las mujeres representan una proporci&#243;n sustancial de la fuerza de trabajo agr&#237;cola, como productoras de alimentos o trabajadoras agr&#237;colas, y que aproximadamente dos tercios de la fuerza de trabajo femenina de los pa&#237;ses en desarrollo participa en el trabajo agr&#237;cola&#8221; (Garc&#237;a, 2004). En estas circunstancias, el trabajo femenino compensa la p&#233;rdida de ganancias de los empleadores, al mismo tiempo que genera una puja a la baja en tasas salariales. Por otra parte, el trabajo femenino hist&#243;ricamente suele ubicarse en espacios que representan una extensi&#243;n de la divisi&#243;n familiar del trabajo, como venta de comida, trabajo dom&#233;stico y trabajo de cuidados; de esta manera, </P><P>&#8220;puede observarse que las mujeres componen la mayor parte de la econom&#237;a informal, 55% de ellas est&#225; empleada en la informalidad en comparaci&#243;n con 50% de hombres. Esto, adem&#225;s de perjudicar sus ingresos, implica que no tienen acceso a protecci&#243;n social ni a servicios de salud&#8221; (Garc&#237;a, 2021). De hecho, la diferenciaci&#243;n ocupacional y sectorial constituye un c&#237;rculo vicioso que se retroalimenta y autorreplica, puesto que &#8220;a medida que las mujeres y los hombres se ven progresivamente confinados en ciertas ocupaciones, se consolidan los estereotipos en que se encasillan las aspiraciones, las preferencias y las capacidades de unas y otros. A su vez, esto influye tanto en la opini&#243;n que los empleadores se forman de las competencias laborales y las actitudes de los hombres y las mujeres como en las aspiraciones individuales de cada trabajadora o trabajador. As&#237;, aumentan las probabilidades de que las mujeres y los hombres se encaminen por rumbos profesionales diferenciados, integr&#225;ndose en sectores y ocupaciones que se consideran respectivamente como &#171;femeninos&#187; o como &#171;masculinos&#187;, y tambi&#233;n de que tropiecen con dificultades si tratan de evitar estos estereotipos&#8221; (OIT, 206, p. 41). </P><P>Desde temprana edad, los roles de g&#233;nero se constituyen como un factor que incide fuertemente en las decisiones de hombres y mujeres, contribuyendo a configurar el papel que desempe&#241;ar&#225;n en la sociedad. En efecto, &#8220;los roles de g&#233;nero son conductas estereotipadas por la cultura, por tanto, pueden modificarse dado que son tareas o actividades que se espera realice una persona por el sexo al que pertenece. Por ejemplo, tradicionalmente se ha asignado a los hombres roles de pol&#237;ticos, mec&#225;nicos, jefes, etc., es decir, el rol productivo; y a las mujeres, el rol de amas de casa, maestras, enfermeras, etc&#233;tera (rol reproductivo)&#8221; (INMUJERES, 2007). De acuerdo con autoras como Federici (2013), el trabajo femenino &#8220;ha sido transformado en un atributo natural de nuestra psique y personalidad femenina, una necesidad interna, una aspiraci&#243;n, proveniente supuestamente de las profundidades de nuestro car&#225;cter de mujeres. El trabajo dom&#233;stico fue transformado en un atributo natural en vez de ser reconocido como trabajo ya que estaba destinado a no ser remunerado&#8221;. Los datos duros demuestran que esta es una realidad prevaleciente en nuestro pa&#237;s en la actualidad. Seg&#250;n estimaciones de la CONASAMI (2022), conservando todo lo dem&#225;s constante, el hecho de estar casada o vivir en uni&#243;n libre reduce en 15.24% la probabilidad de que una mujer participe en la fuerza laboral, la presencia de personas menores de 5 a&#241;os en el hogar reduce la probabilidad de participaci&#243;n femenina en 9.1%, y la presencia en el hogar de personas entre 6 y 12 a&#241;os de edad provoca una disminuci&#243;n de 4.9%; esto pone en evidencia que, a&#250;n hoy, un amplio sector de la sociedad mexicana sigue asociando a la mujer con el rol de ama de casa y madre de familia, m&#225;s que con roles productivos como trabajadora, emprendedora, o profesionista. </P><P>En asociaci&#243;n con los roles de g&#233;nero, para las mujeres existen complicaciones cuando intentan compatibilizar la vida familiar con la actividad laboral. De acuerdo con Garc&#237;a (2021), &#8220;las mujeres invierten 2.6 veces m&#225;s tiempo que los hombres en tareas de cuidado no remuneradas. A falta de tiempo y opciones de empleo formal flexible, la mayor&#237;a de las mujeres buscan trabajar bajo contratos de medio tiempo, por honorarios, o busca autoemplearse o emprender, lo cual castiga sus ingresos </P><P>significativamente&#8221;. En concordancia, Federici (2013) establece que han sido tres factores principales los que &#8220;han provocado el alargamiento de la jornada laboral de las mujeres y el aumento de trabajo en el hogar. Primero, que las mujeres han actuado como parachoques de la globalizaci&#243;n econ&#243;mica, compensando con su trabajo el deterioro de las condiciones econ&#243;micas producido por la liberalizaci&#243;n de la econom&#237;a mundial y el incremento en desinversi&#243;n social acometido por los Estados&#8221;. Ante recortes presupuestarios en programas gubernamentales, muchas tareas son transferidas a los hogares, y realizadas por mujeres sin recibir remuneraci&#243;n a cambio. En segundo lugar, el aumento del trabajo desde el hogar, ya visible antes de la pandemia de la covid-19, y exacerbado por la misma. &#8220;Muchas mujeres eligen este tipo de trabajo en un intento de conciliar la obtenci&#243;n de un salario con el cuidado de sus familias; pero el resultado es la esclavizaci&#243;n a un trabajo que proporciona un salario &#171;muy lejos del salario medio que se pagar&#237;a por la misma tarea en su lugar de producci&#243;n habitual, y que reproduce la divisi&#243;n sexual del trabajo anclando a&#250;n m&#225;s profundamente a las mujeres al trabajo dom&#233;stico&#187;&#8221; (Federici, 2013, p. 177). En tercer lugar, &#8220;el aumento en el empleo femenino fuera del hogar y la reestructuraci&#243;n de la reproducci&#243;n no han eliminado las jerarqu&#237;as laborales de g&#233;nero. Pese al aumento del desempleo masculino, las mujeres todav&#237;a ganan solo una fracci&#243;n de lo que ganan los hombres&#8221; (Federici, 2013, p. 177). </P><P>La precaria situaci&#243;n de las mujeres en el mercado laboral se visualiza m&#225;s preocupante cuando se consideran los beneficios sociales del trabajo femenino. De acuerdo con Atkinson (2016), el empleo puede ser una ruta de los individuos y familias para escapar de la pobreza y para que las sociedades retornen a niveles m&#225;s bajos de desigualdad. En concordancia, un reporte de la OIT (2016, p. 5) se&#241;ala que &#8220;un aumento del empleo femenino imprimir&#237;a un fuerte impulso al crecimiento y a los ingresos per c&#225;pita [&#8230;] si las mujeres participaran en la econom&#237;a en el mismo grado que los hombres, para 2025, en circunstancias normales, el producto interior bruto (PIB) mundial anual ser&#237;a 28 billones de d&#243;lares estadounidenses mayor (el equivalente al 26 por ciento del PIB mundial anual)&#8221;. </P><P> La obra de Gary Becker (1957) inaugura el an&#225;lisis econ&#243;mico de la discriminaci&#243;n desde la perspectiva neocl&#225;sica. Adem&#225;s de establecer una definici&#243;n de discriminaci&#243;n en t&#233;rminos meramente econ&#243;micos, inicia el an&#225;lisis de los incentivos que conducen a una persona a discriminar a otra, al mismo tiempo que estima los primeros modelos emp&#237;ricos para cuantificar el problema de la discriminaci&#243;n en contra de individuos afroamericanos en los Estados Unidos. Becker sienta las bases para estudios posteriores, que gradualmente fueron especializ&#225;ndose en diferentes modos de discriminaci&#243;n. Los estudios de diferencias salariales de g&#233;nero se incrementaron y se volvieron sofisticados y m&#225;s detallados a lo largo de las d&#233;cadas de 1960 y 1970. Uno particularmente influyente por su claridad metodol&#243;gica, y por el uso de microdatos para el an&#225;lisis emp&#237;rico de diferencias salariales de g&#233;nero es el de Oaxaca (1973). Para este autor, existe discriminaci&#243;n en contra de las mujeres cuando &#8220;el salario relativo de los hombres excede al salario relativo que habr&#237;a prevalecido si se pagara a hombres y mujeres de acuerdo con los mismos criterios&#8221; (Oaxaca, 1973, p. 694). Concordando con esta formulaci&#243;n, el autor es capaz de estimar tasas salariales para hombres y mujeres, controlando tanto </P><P>caracter&#237;sticas del individuo como de su entorno, concluyendo que existen amplios diferenciales en salarios para ambos sexos; sin embargo, no atribuye tal disparidad al hecho de que existan remuneraciones distintas para el mismo trabajo cuando es desempe&#241;ado por mujeres y por hombres, sino m&#225;s bien al hecho de que el empleo femenino est&#225; concentrado en actividades que por su propia naturaleza ofrecen remuneraciones menores (Oaxaca, 1973, p. 708). Por su parte, Blinder (1973) analiza brechas salariales entre individuos de razas blanca y negra, tanto como entre hombres y mujeres. Este autor concluye que el 70 por ciento del diferencial salarial entre razas y el 100 por ciento del diferencial entre sexos pueden atribuirse a alguna forma de discriminaci&#243;n.  </P><P>Una consecuencia metodol&#243;gica remarcable de las investigaciones mencionadas en el p&#225;rrafo anterior es la descomposici&#243;n de Oaxaca-Blinder. Como afirma Vic&#233;ns Otero (2012), &#8220;la descomposici&#243;n Blinder-Oaxaca determina que la diferencia de salarios existente entre dos grupos se debe a dos componentes. El primero de ellos recoge la diferencia entre las variables explicativas observables de los dos grupos y el segundo componente recoge la diferencia entre las caracter&#237;sticas no observables, medido por las discrepancias entre los par&#225;metros de ambos grupos&#8221;. Queda claro entonces, que no todo diferencial salarial puede ser catalogado como discriminaci&#243;n, sino solamente aquel que no pueda ser explicado por diferencias objetivas observables en calidad y cualificaciones de los trabajadores. </P><P>Desde la perspectiva neocl&#225;sica (Clark, 1899; Pigou, 1933), el salario real es igual a la productividad marginal del trabajo. Las diferencias salariales se explican por las diferencias de productividad, y las diferencias de productividad se explican por aquellas en el stock de capital humano. El capital humano es innato o adquirido. Es en este plano que los te&#243;ricos del capital humano hacen &#233;nfasis en explicar el bajo nivel relativo de los salarios de las mujeres. Mincer y Polacheck (1974) parten del supuesto de que las mujeres planifican interrumpir su participaci&#243;n en la fuerza de trabajo a causa de la maternidad y sus posteriores exigencias. Dado que la capacitaci&#243;n para el trabajo es costosa en t&#233;rminos de los ingresos que dejan de percibir durante el periodo de formaci&#243;n, las mujeres que esperan insertarse en el mercado laboral maximizan sus ingresos a lo largo de su ciclo de vida, evitando los empleos que requieren demasiada preparaci&#243;n. De igual manera, ellas prefieren los empleos donde la depreciaci&#243;n de su propio capital humano, producto de su alejamiento temporal de la fuerza laboral debido a la maternidad, sea comparativamente menor. Esta teor&#237;a explica simult&#225;neamente la segregaci&#243;n ocupacional (las mujeres eligen determinadas ocupaciones) y los bajos ingresos (la productividad de las mujeres es menor). Becker (1985) afirma que los rendimientos crecientes del capital humano especializado son una fuerza poderosa que induce una divisi&#243;n del trabajo al interior de las familias, determinando la distribuci&#243;n del tiempo y las inversiones en capital humano entre hombres y mujeres casados. M&#225;s todav&#237;a, &#8220;dado que el cuidado de los hijos y las tareas dom&#233;sticas exigen m&#225;s esfuerzo que el ocio y otras actividades, las mujeres casadas dedican menos esfuerzo a cada hora de trabajo en el mercado laboral que los hombres casados que trabajan el mismo n&#250;mero de horas&#8221; (Becker, 1985). Siguiendo este orden de ideas, dado que una mujer gasta m&#225;s energ&#237;a que un hombre </P><P>porque debe dedicarse al trabajo no remunerado dentro del hogar, la energ&#237;a que ella puede dedicar al trabajo remunerado es comparativamente menor que la del hombre, resultando en una menor productividad y un salario inferior. </P><P>Autores como Floro (1995) han reconocido la interacci&#243;n din&#225;mica entre la producci&#243;n de bienes y servicios en el hogar y la actividad de sus miembros &#8212;especialmente las mujeres&#8212; en el mercado laboral, se&#241;alando las cuestiones metodol&#243;gicas relativas a la medici&#243;n de la producci&#243;n de bienes y servicios no comercializados y de los patrones de uso del tiempo entre dos conjuntos de actividades econ&#243;micas. Por su parte, Eastin y Prakash (2013) examinan la relaci&#243;n entre desarrollo econ&#243;mico y equidad de g&#233;nero. Bas&#225;ndose en el concepto de curva de Kuznets, los autores plantean la hip&#243;tesis de que la relaci&#243;n entre el desarrollo econ&#243;mico y la desigualdad de g&#233;nero es una curva en forma de S, con tres etapas distintas. En la primera etapa, el desarrollo econ&#243;mico mejora la equidad de g&#233;nero porque permite una mayor participaci&#243;n femenina en la fuerza laboral. Al obtener un flujo de ingresos independiente, la mujer trabajadora obtiene un mayor poder de negociaci&#243;n dentro del hogar, al tiempo que la oportunidad de desarrollar el capital humano le confiere un mayor reconocimiento pol&#237;tico y social. En la segunda etapa, la estratificaci&#243;n de la fuerza laboral y la discriminaci&#243;n de g&#233;nero fomentan trayectorias de ingresos divergentes entre hombres y mujeres, lo que reduce los costos de oportunidad de la retirada de la fuerza laboral femenina y motiva la resistencia social contra las normas de g&#233;nero emergentes. Consecuentemente, hay un retroceso en el cierre de brechas inicial. En la etapa final, la equidad de g&#233;nero vuelve a mejorar, ya que una mayor participaci&#243;n educativa y el avance tecnol&#243;gico brindan nuevas oportunidades de empleo para las mujeres, aumentan los costos de oportunidad de quedarse en casa y fomentan la evoluci&#243;n de nuevas instituciones y normas sociales que superan pr&#225;cticas discriminatorias anteriores. Estos autores encuentran apoyo para su argumento al analizar la relaci&#243;n emp&#237;rica entre desarrollo econ&#243;mico y equidad de g&#233;nero a partir de un panel de 146 pa&#237;ses en desarrollo para el per&#237;odo 1980-2005. Empleando cuatro indicadores que reflejan distintas dimensiones del estatus pol&#237;tico, social y econ&#243;mico de las mujeres, encuentran que el desarrollo econ&#243;mico influye positivamente en la equidad de g&#233;nero cuando los ingresos per c&#225;pita est&#225;n en el rango de $8,000 a $10,000 d&#243;lares estadounidenses a precios del a&#241;o 2000. Estas ganancias de igualdad se estabilizan o disminuyen levemente en la segunda etapa, de $10,000 d&#243;lares per c&#225;pita hasta alrededor de $25,000. M&#225;s all&#225; de este nivel, el desarrollo econ&#243;mico se asocia nuevamente con mejoras en la equidad de g&#233;nero. </P><P>La teor&#237;a de las diferencias salariales compensatorias puede explicar parte de la brecha salarial de la maternidad si las madres son m&#225;s propensas que las mujeres sin hijos y los hombres a hacer un intercambio entre recompensas monetarias y no monetarias cuando buscan trabajo. Wuestenenk y Begall (2022) encuentran evidencia en contra de esta teor&#237;a al conducir un experimento en cuatro pa&#237;ses europeos con 7,040 participantes. Cuando se les presentan ofertas de trabajo ficticias que var&#237;an aleatoriamente en condiciones de trabajo y salarios, las madres no son m&#225;s propensas que las mujeres sin hijos y los hombres a elegir trabajos con condiciones de trabajo m&#225;s favorables para la familia y </P><P>salarios m&#225;s bajos. Empero, es m&#225;s probable que las madres soliciten trabajos con salarios m&#225;s bajos, independientemente de otras caracter&#237;sticas del trabajo. Tales resultados sugieren que la brecha salarial de la maternidad puede no explicarse compensando las diferencias salariales, sino simplemente por la mayor probabilidad de que las madres soliciten empleos con salarios m&#225;s bajos. Al mismo tiempo, parecen indicar que las diferencias salariales padecidas por las madres se asocian m&#225;s con caracter&#237;sticas que la mujer adquiri&#243; previamente a optar por la maternidad que con las dificultades para compatibilizar familia y vida laboral. </P><P>Las mujeres en M&#233;xico han experimentado cambios sustanciales en las d&#233;cadas recientes, entre ellos se destaca una mayor incorporaci&#243;n a la actividad laboral, y una mayor participaci&#243;n en la matr&#237;cula en los niveles escolares de secundaria, bachillerato y licenciatura, hechos que ya han sido documentados en la introducci&#243;n a este trabajo. Debido a los procesos de cambio en la estructura de la sociedad, cada vez m&#225;s el trabajo de las mujeres se ha convertido en una necesidad de primer orden, espec&#237;ficamente para aquellas que deben salvaguardar el sustento de sus hijos. A pesar de que existe una mayor incorporaci&#243;n de la mujer al mercado de trabajo, ellas siguen sufriendo una elevada desigualdad. De acuerdo con un bolet&#237;n de prensa de la Comisi&#243;n Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, en 2017 &#8220;los hombres reciben en promedio un ingreso laboral por hora trabajada 34.2% mayor al de las mujeres. Si bien esta brecha salarial var&#237;a por tipo de trabajo e incluso por estado, es evidente que la discriminaci&#243;n de g&#233;nero en el &#225;mbito laboral a&#250;n es una realidad en nuestro pa&#237;s&#8221; (CONAVIM, 2018). Por su parte, utilizando datos del cuarto trimestre de cada a&#241;o entre 2018 a 2021 de la Encuesta Nacional de Ocupaci&#243;n y Empleo (ENOE), la Comisi&#243;n Nacional de los Salarios M&#237;nimos reporta que &#8220;la brecha del salario por hora y por g&#233;nero en el empleo formal ha registrado una disminuci&#243;n de 2018 a 2021; al pasar de 13.1% en 2018 a 12.2% en 2021&#8221; (CONASAMI, 2022). </P><P>Como puede observarse, la problem&#225;tica de la discriminaci&#243;n laboral hacia las mujeres, en particular de la brecha salarial de g&#233;nero, es compleja y multidimensional. Ya desde el hecho mismo de que exista una gran variabilidad en las estimaciones de brecha salarial realizadas para el mismo pa&#237;s en per&#237;odos de tiempo comparables, se visualizan problemas metodol&#243;gicos serios. Por estas razones, la abundancia de investigaciones en el tema, con una amplia visi&#243;n te&#243;rica y desde perspectivas metodol&#243;gicas diversas, no solamente luce pertinente sino necesaria. </P><P> </P><P>2.- Aspectos metodol&#243;gicos </P><P>El objetivo de esta investigaci&#243;n es analizar la distribuci&#243;n condicional del salario, as&#237; como la estimaci&#243;n de la brecha salarial para M&#233;xico durante el a&#241;o 2016. La elecci&#243;n temporal se justifica debido a que la ENIGH 2016 cont&#243; con la muestra m&#225;s grande en la historia del pa&#237;s (INEGI, 2016), brindando por ello mejores elementos para tener una visi&#243;n m&#225;s amplia del poder adquisitivo de las familias, as&#237; como una </P><P>mayor cobertura de la poblaci&#243;n econ&#243;micamente activa y de los salarios que se perciben. Adicionalmente, es la primera encuesta de la nueva serie, arrojando resultados comparables con las ENIGHs de a&#241;os posteriores. El modelo que se utiliz&#243; para analizar la distribuci&#243;n condicional del salario y la brecha salarial de g&#233;nero fue el de regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles, con la finalidad de analizar el efecto de ser mujer sobre los salarios, as&#237; como los rendimientos del esfuerzo, la escolaridad, y la experiencia laboral para distintos niveles de salario. </P><P>Los modelos de regresi&#243;n de cuantiles fueron establecidos por Koenker y Bassett (1978), y han sido ampliamente utilizados en econom&#237;a laboral para el an&#225;lisis del salario en diferentes puntos de su distribuci&#243;n. Tal y como afirman Vic&#233;ns Otero y S&#225;nchez Reyes (2012, p. 7), esta metodolog&#237;a ofrece la posibilidad de crear distintas rectas de regresi&#243;n para distintos cuantiles de la variable end&#243;gena, a trav&#233;s de un m&#233;todo de estimaci&#243;n que se ve menos perjudicado por la presencia de heteroscedasticidad, valores at&#237;picos, y cambio estructural. Para analizar la distribuci&#243;n condicional del salario, la expresi&#243;n econom&#233;trica formal est&#225; dada por </P><Table><THead><TR><TH><P>log&#119882;&#119894;&#120579;=&#119883;&#119894;&#120579; &#120573;&#120579;+&#119906;&#119894;&#120579;, </P></TH><TH><P>(1) </P></TH></TR></THead><TBody/></Table><P>en la que &#119894; representa al i-&#233;simo individuo de la muestra, &#120579; es el cuantil condicional del logaritmo de la tasa salarial &#119882;&#119894;&#120579;, &#119883;&#119894;&#120579; es un vector de variables explicativas, y &#120573;&#120579; es el vector de par&#225;metros a estimar. Se espera que el t&#233;rmino de error &#119906;&#119894;&#120579; tenga media cero con varianza constante para cada cuantil &#120579;. El modelo se estim&#243; en conjunto entre hombres y mujeres, en cada uno de los nueve deciles de la distribuci&#243;n condicional del salario: &#120579; = 10 (salarios m&#225;s bajos) a 90 (salarios m&#225;s altos). La variable dependiente es el logaritmo del salario por hora, el cual se define como el salario semanal percibido por el empleo principal dividido entre el n&#250;mero de horas laboradas durante la semana en dicho empleo. </P><P> Como se ha mencionado antes, la base de datos utilizada fue la ENIGH 2016, cuyos objetivos (INEGI, 2016) son: </P><L><LI><LBody>1. Proporcionar un panorama estad&#237;stico del comportamiento de los ingresos y gastos de los hogares, en cuanto a su monto, procedencia y distribuci&#243;n. </LBody></LI><LI><LBody>2. Ofrecer informaci&#243;n sobre las caracter&#237;sticas ocupacionales y sociodemogr&#225;ficas de los integrantes del hogar. </LBody></LI><LI><LBody>3. Presentar datos sobre las caracter&#237;sticas de la infraestructura de la vivienda y el equipamiento del hogar. </LBody></LI></L><P>De acuerdo con INEGI (2016), esta encuesta tiene una cobertura geogr&#225;fica nacional, por entidad federativa, abarcando tanto zonas rurales como urbanas. Recoge las caracter&#237;sticas econ&#243;micas y sociodemogr&#225;ficas de cada hogar, considerando individuos de 12 o m&#225;s a&#241;os. En 2016 se alcanz&#243; el tama&#241;o de muestra m&#225;s grande hasta entonces en la historia del pa&#237;s, con una cobertura de 81,515 viviendas. La base de datos de la nueva construcci&#243;n de variables de la ENIGH est&#225; conformada por 11 tablas de datos normalizadas, adem&#225;s de una tabla resumen con informaci&#243;n a nivel hogar.  </P><P> Trat&#225;ndose de una investigaci&#243;n acerca de diferenciales en salarios, es indispensable entender la estructura de los ingresos de los hogares consignados en la ENIGH 2016. Estos incluyen no solamente los salarios e ingresos recibidos por los empleados, sino tambi&#233;n los ingresos de las personas autoempleadas, a&#241;adiendo el ingreso derivado de ahorros (intereses de cuentas bancarias o bonos, dividendos de acciones o rentas de propiedades), y transferencias recibidas de entes gubernamentales o privados. La suma de todos estos conceptos da como resultado el ingreso bruto del hogar. Al sustraer el impuesto sobre el ingreso, junto con otros impuestos directos, se obtiene el ingreso disponible del hogar. De acuerdo con INEGI (2016), la ENIGH presenta el ingreso corriente de los hogares desagregado en cinco categor&#237;as: (1) ingresos del trabajo, (2) rentas de la propiedad, (3) transferencias, (4) estimaci&#243;n de alquiler de la vivienda, y (5) otros ingresos corrientes. Para los fines de esta investigaci&#243;n, se consideran &#250;nicamente los ingresos derivados del trabajo, seleccionando en cada hogar a los miembros que trabajen a tiempo completo (es decir, entre 40 y 56 horas a la semana) para los cuales el ingreso en el empleo principal corresponda al rubro de sueldos y salarios. Tales individuos, pero no sus correspondientes hogares, constituyen las unidades muestrales en nuestro estudio. De acuerdo con las normas y pr&#225;cticas estad&#237;sticas internacionales, los ingresos del trabajo son todas aquellas entradas recibidas por los integrantes el hogar como resultado de su participaci&#243;n actual o previa en cualquier actividad realizada en una unidad econ&#243;mica institucional cuyo prop&#243;sito sea producir o proporcionar bienes y servicios para el mercado, el autoconsumo, o la generaci&#243;n de bienes o servicios p&#250;blicos. En este contexto, se considera que un integrante del hogar percibe ingreso del trabajo solamente si tiene o ha tenido participaci&#243;n directa en actividades econ&#243;micas, tal como se establece en la contabilidad nacional. Los ingresos del trabajo pueden provenir de remuneraciones por trabajo subordinado, trabajo independiente o ingresos de otros trabajos. Se dice que un integrante del hogar desempe&#241;a un trabajo subordinado cuando mantiene una relaci&#243;n o acuerdo, formal o informal, con un empleador para desarrollar alguna actividad econ&#243;mica a cambio de una remuneraci&#243;n. Las remuneraciones por trabajo subordinado son todas las entradas en efectivo recibidas regularmente por los integrantes del hogar en tanto trabajadores subordinados en su trabajo principal y es el caso, en un trabajo secundario. Las modalidades que pueden tener estas remuneraciones y que escoge la ENIGH 2016 son: (a) sueldos, salarios, jornal y destajo, (b) horas extras, (c) comisiones y propinas, (d) aguinaldo y reparto de utilidades, (e) indemnizaciones por accidentes, (f) indemnizaciones por despido, (g) otras remuneraciones monetarias, y (h) pagos en especie. </P><P> Para el presente estudio se utilizaron los microdatos provenientes de las tablas de: poblaci&#243;n, trabajo, ingresos, y concentrado hogar. La tabla de poblaci&#243;n proviene de la tabla de hogares, identifica las caracter&#237;sticas sociodemogr&#225;ficas y ocupacionales de los integrantes del hogar, conteniendo un total de 178 variables. La tabla de trabajos muestra la condici&#243;n de actividad de los integrantes del hogar de 12 o m&#225;s a&#241;os, junto con algunas caracter&#237;sticas ocupacionales durante el periodo de referencia. Est&#225; integrada por un total de 55 variables. La tabla de ingresos contiene un total de 17 variables; es la tabla que nos permiti&#243; identificar los ingresos provenientes del trabajo, sueldos y salarios de los individuos </P><P>relevantes para el an&#225;lisis. Por &#250;ltimo, la tabla concentrado hogar, que est&#225; constituida por variables construidas a partir de las otras tablas, contiene un total de 127 variables. Se explotaron las caracter&#237;sticas de la ENIGH 2016 como una base de datos relacional, utilizando las llaves folio de vivienda, folio de hogar y n&#250;mero de rengl&#243;n, para integrar todas las tablas descritas en una sola, en la que la unidad de an&#225;lisis es la persona: se considera cualquier integrante del hogar, hombre o mujer, en edad laboral que cuente con un empleo de tiempo completo (contrataci&#243;n de 40 a 56 horas por semana). </P><P> A continuaci&#243;n, se describen las variables extra&#237;das de la ENIGH 2016, o bien construidas a partir de la informaci&#243;n contenida en ella, para su uso en la presente investigaci&#243;n: </P><L><LI><LBody>&#8226; Identificador de persona. Variable construida mediante la concatenaci&#243;n de 3 cadenas de caracteres: los folios de vivienda y de hogar, y el n&#250;mero de rengl&#243;n (que es &#250;nico para cada integrante del hogar). De esta manera, es posible identificar a cada uno de los individuos relevantes para el an&#225;lisis, sin perder informaci&#243;n acerca del hogar y la vivienda a los que pertenecen. T&#243;mese en cuenta que una vivienda puede ser compartida por m&#225;s de un hogar. </LBody></LI><LI><LBody>&#8226; Sexo. Variable binaria incluida en la tabla de poblaci&#243;n. Se define como la distinci&#243;n biol&#243;gica que califica a las personas en hombres o mujeres. La codificaci&#243;n de esta variable fue modificada: inicialmente los c&#243;digos de captura eran 1 para hombre y 2 para mujer; sin embargo, para representarla como una cualidad, se opt&#243; por codificar 0 para hombre y 1 para mujer. </LBody></LI><LI><LBody>&#8226; Tasa salarial en el empleo principal. Variable construida a partir de la variable de sueldos y salarios del empleo principal y las horas trabajadas durante una semana. La variable de sueldos y salarios pertenece a la tabla de ingresos, fue seleccionada despu&#233;s de analizar el significado de las 81 distintas claves de ingresos contenidas en dicha tabla. Se define como la remuneraci&#243;n que un profesional o trabajador recibe de parte de un empleador a cambio de su trabajo o sus servicios, esta remuneraci&#243;n se presenta en la ENIGH de forma trimestral. Antes de definir la variable se separaron los sueldos y salarios del empleo principal y del empleo secundario. Una vez seleccionados los sueldos y salarios del empleo principal, se dividieron entre las horas semanales dedicadas al empleo principal. De esta manera, la tasa salarial expresa la remuneraci&#243;n obtenida por una hora de trabajo en el empleo principal. </LBody></LI><LI><LBody>&#8226; Escolaridad. Medida en a&#241;os concluidos. Se gener&#243; a partir de la informaci&#243;n del &#250;ltimo nivel escolar cursado, del n&#250;mero de a&#241;os concluidos en tal nivel, y del prerrequisito exigido para la inscripci&#243;n a ese nivel. Se tom&#243; en cuenta la informaci&#243;n contenida en la tabla de poblaci&#243;n, acerca del m&#225;ximo nivel de instrucci&#243;n y grado aprobados, as&#237; como del antecedente escolar (prerrequisito acad&#233;mico requerido para el ingreso al m&#225;ximo nivel de instrucci&#243;n). </LBody></LI><LI><LBody>&#8226; Experiencia laboral. Medida en a&#241;os. Debido a que la ENIGH 2016 no proporciona informaci&#243;n acerca de la experiencia laboral de los individuos, fue necesario construirla de manera indirecta a partir de la variable edad (proporcionada en la base de datos) y la variable escolaridad previamente construida. Se consideran los siguientes supuestos: (a) la educaci&#243;n formal considerada para la variable escolaridad comienza a la edad de 6 a&#241;os, (b) la experiencia laboral comienza a acumularse cuando el individuo da por concluida su trayectoria escolar. Pese a que </LBody></LI></L><L><LI><LBody>la generalidad de tales supuestos es cuestionable, la base de datos disponible no proporciona informaci&#243;n que pueda conducir a una construcci&#243;n que tome en cuenta m&#225;s caracter&#237;sticas de los individuos. Por ello, la variable de experiencia laboral se construye mediante la siguiente f&#243;rmula: </LBody></LI></L><P>experiencia laboral=edad&#8722;6&#8722;a&#241;os de escolaridad. </P><L><LI><LBody>&#8226; Esfuerzo. Esta variable pretende reflejar el hecho de que, adem&#225;s del g&#233;nero, la escolaridad y la experiencia laboral, existen otros factores sistem&#225;ticos que pueden influir sobre la tasa salarial. Ejemplos de ello son el sector de actividad econ&#243;mica en la que se encuentra contratada la persona, la localizaci&#243;n geogr&#225;fica del empleador o el tama&#241;o de la empresa. Debido a que lo individuos tienen la capacidad y la libertad para decidir sobre tales factores que afectar&#225;n sus ingresos, deben asumir el costo de oportunidad que significa seguir en el empleo con el que actualmente cuentan, o bien, cambiar a otro con una mayor remuneraci&#243;n. Para la construcci&#243;n de esta variable, cada uno de los g&#233;neros se divide en 5 grupos, atendiendo al nivel de instrucci&#243;n aprobado: sin instrucci&#243;n, primaria terminada, secundaria terminada, preparatoria terminada, o licenciatura terminada. Para cada grupo determinado por g&#233;nero y nivel de instrucci&#243;n, se ordenan los individuos de acuerdo con su tasa salarial, de menor a mayor, y se asigna un n&#250;mero de ordenamiento &#119894;, con &#119894;m&#237;n representando al individuo de menor ingreso, e &#119894;m&#225;x al de mayor ingreso. La variable esfuerzo se define entonces como: </LBody></LI></L><P>&#119890;=&#119894;&#8722;&#119894;m&#237;n&#119894;m&#225;x&#8722;&#119894;m&#237;n , </P><P>garantiz&#225;ndose que 0&#8804;&#119890;&#8804;1 para todos los individuos en la muestra. </P><P>Una vez descritas las variables consideradas para la investigaci&#243;n, es posible especificar el vector de regresores &#119883;&#119894;&#120579; en la ecuaci&#243;n (1). De esta manera, la ecuaci&#243;n de distribuci&#243;n de la tasa salarial que se estim&#243; fue: </P><Table><THead><TR><TH><P>log&#119882;&#119894;&#120579;=&#120573;0&#120579;+&#120573;1&#120579;&#119890;&#119894;&#120579;+&#120573;2&#120579;&#119890;&#119889;&#119894;&#120579;+&#120573;3&#120579;&#119890;&#119909;&#119894;&#120579;+&#120573;4&#120579;(&#119890;&#119909;&#119894;&#120579;)2+&#120573;5&#120579;&#119904;&#119894;&#120579;+&#119906;&#119894;&#120579;, </P></TH><TH><P>(2) </P></TH></TR></THead><TBody/></Table><P>donde &#119894; representa al i-&#233;simo individuo de la muestra, &#120579; es el cuantil condicional del logaritmo de la tasa salarial &#119882;&#119894;&#120579;, &#119890;&#119894;&#120579; es la variable de esfuerzo, &#119890;&#119889;&#119894;&#120579; representa escolaridad, &#119890;&#119909;&#119894;&#120579; es la experiencia laboral, y &#119904;&#119894;&#120579; es la variable indicadora de sexo (1 para mujeres, 0 para hombres). La presencia de un t&#233;rmino cuadr&#225;tico sobre la variable &#119890;&#119909;&#119894;&#120579; refleja el hecho de que los rendimientos marginales de la experiencia laboral pueden cambiar de signo. Se espera que acumular experiencia laboral se refleje en un mayor salario, dando lugar a rendimientos marginales positivos. Sin embargo, esto solamente es cierto hasta cierto valor umbral, a partir del cual el trabajador junto con una mayor experiencia laboral ha acumulado una mayor edad, reduciendo la perspectiva de vida &#250;til en la que seguir&#225; prestando sus servicios al empleador, posiblemente generando una menor compensaci&#243;n salarial. Aparecen entonces los rendimientos marginales negativos de la experiencia laboral. De esta manera, se espera que el </P><P>coeficiente de la variable &#119890;&#119909;&#119894;&#120579; tenga signo positivo, mientras que el coeficiente del t&#233;rmino cuadr&#225;tico tenga signo negativo. Los signos esperados para los coeficientes de la variable esfuerzo &#119890;&#119894;&#120579; y de la escolaridad &#119890;&#119889;&#119894;&#120579; son positivos. Se espera un signo negativo para la variable &#119904;&#119894;&#120579;, el cual demostrar&#237;a la existencia de la brecha salarial de g&#233;nero. El m&#233;todo de estimaci&#243;n seleccionado fue regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles, y se ejecut&#243; con el software Stata 13.1. Posteriormente, y con la finalidad de comprender mejor los rendimientos marginales de la escolaridad por g&#233;nero, se estim&#243; tambi&#233;n el modelo reducido  </P><Table><THead><TR><TH><P>log&#119882;&#119894;&#120579;=&#120573;0&#120579;+&#120573;1&#120579;&#119890;&#119894;&#120579;+&#120573;2&#120579;&#119890;&#119889;&#119894;&#120579;+&#120573;3&#120579;&#119890;&#119909;&#119894;&#120579;+&#120573;4&#120579;(&#119890;&#119909;&#119894;&#120579;)2+&#119906;&#119894;&#120579;, </P></TH><TH><P>(3) </P></TH></TR></THead><TBody/></Table><P>por separado para hombres y para mujeres. Los resultados de ambos modelos se presentan en la siguiente secci&#243;n. </P><P> </P><P>3.- Resultados y discusi&#243;n </P><P>Como an&#225;lisis exploratorio inicial, la Tabla 1 presenta los estad&#237;sticos descriptivos b&#225;sicos para la tasa salarial (por hora trabajada) agrupada por g&#233;nero. El total de observaciones se calcula utilizando el factor de expansi&#243;n consignado en la ENIGH 2016, por lo que pueden considerarse estimaciones del total de personas en el pa&#237;s que estuvieron empleadas a tiempo completo durante el per&#237;odo de levantamiento de la encuesta.  </P><P> </P><P>Tabla 1. Estad&#237;sticos descriptivos para las tasas salariales </P><Table><THead><TR><TH><P> </P></TH><TH><P>Hombres </P></TH><TH><P>Mujeres </P></TH></TR></THead><TBody><TR><TH><P>Observaciones* </P></TH><TD><P>14,089,542 </P></TD><TD><P>8,148,545 </P></TD></TR><TR><TH><P>Media </P></TH><TD><P>33.74 </P></TD><TD><P>30.77 </P></TD></TR><TR><TH><P>Desviaci&#243;n est&#225;ndar </P></TH><TD><P>37.5773 </P></TD><TD><P>32.8796 </P></TD></TR><TR><TH><P>M&#237;nimo </P></TH><TD><P>0.05 </P></TD><TD><P>0.07 </P></TD></TR><TR><TH><P>M&#225;ximo </P></TH><TD><P>1090.94 </P></TD><TD><P>636.05 </P></TD></TR></TBody></Table><P>Fuente: Elaboraci&#243;n propia con datos de ENIGH 2016. * Se toma en cuenta el factor de expansi&#243;n reportado en la ENIGH 2016. </P><P> </P><P>La diferencia entre medias de tasa salarial para hombres y mujeres equivale al 8.8% de la media masculina, proveyendo una estimaci&#243;n inicial para la brecha salarial que es similar a las reportadas por CONASAMI (2022, p. 16) antes de aplicar la correcci&#243;n de Heckman para eliminar el sesgo por selecci&#243;n muestral. Al ponderar considerando una media de 48 horas laboradas a la semana y 4.33 semanas por mes, estas cifras equivalen a una diferencia de $617.28 a favor de los varones en el salario mensual </P><P>promedio. Resulta interesante observar que la diferencia entre las m&#225;ximas tasas salariales obtenidas por hombres y mujeres equivale al 41.7% del m&#225;ximo obtenido por los hombres, lo cual deja constancia de la enorme discrepancia entre salarios femeninos y masculinos. Esto proporciona una justificaci&#243;n del uso de regresi&#243;n intercuart&#237;lica para estimar brechas salariales. Al acotar la variabilidad de las tasas salariales, confin&#225;ndolas mediante el uso de cuantiles, se espera estar controlando impl&#237;citamente otras diferencias sistem&#225;ticas que puedan elevar las discrepancias observadas entre salarios de hombres y mujeres. </P><P> En una segunda etapa del an&#225;lisis se verifica que existe evidencia estad&#237;stica de que las tasas salariales promedio efectivamente son distintas para mujeres y hombres. Las desviaciones est&#225;ndar reportadas en la Tabla 1 indican que no es viable suponer que las varianzas de ambos grupos son iguales. La prueba t para igualdad de medias en dos muestras con varianzas distintas (ver Tabla 2) arroja evidencia estad&#237;stica de que la media de la tasa salarial para la poblaci&#243;n masculina es mayor (hip&#243;tesis alternativa de una cola) que la media de la tasa salarial para la poblaci&#243;n femenina, incluso a un nivel de significancia del 0.1%. La prueba fue aplicada a los logaritmos de las tasas salariales con la finalidad de robustecer la suposici&#243;n de normalidad. </P><P> </P><P>Tabla 2. Prueba t para dos muestras con varianzas distintas aplicada al logaritmo de la tasa salarial </P><Table><THead><TR><TH><P>Grupo </P></TH><TH><P>Observaciones </P></TH><TH><P>Media </P></TH><TH><P>Error </P></TH><TH><P>Desviaci&#243;n </P></TH><TH><P>Intervalo de confianza 95% </P></TH></TR></THead><TBody><TR><TH/><TD/><TD/><TD/><TD/><TD><P>L&#237;m. Inf. </P></TD><TD><P>L&#237;m. Sup. </P></TD></TR><TR><TH><P>hombres </P></TH><TD><P>30,464 </P></TD><TD><P>3.072482 </P></TD><TD><P>0.005 </P></TD><TD><P>0.8727054 </P></TD><TD><P>3.062682 </P></TD><TD><P>3.082282 </P></TD></TR><TR><TH><P>mujeres  </P></TH><TD><P>16,206 </P></TD><TD><P>2.95969 </P></TD><TD><P>0.007005 </P></TD><TD><P>0.8917139 </P></TD><TD><P>2.94596 </P></TD><TD><P>2.97342 </P></TD></TR><TR><TH><P>combinado </P></TH><TD><P>46,670 </P></TD><TD><P>3.033316 </P></TD><TD><P>0.004078 </P></TD><TD><P>0.8809812 </P></TD><TD><P>3.025323 </P></TD><TD><P>3.041308 </P></TD></TR><TR><TH><P>diferencia </P></TH><TD><P> </P></TD><TD><P>0.1127917 </P></TD><TD><P>0.008606 </P></TD><TD><P> </P></TD><TD><P>0.095923 </P></TD><TD><P>0.12966 </P></TD></TR><TR><TH><P>diferencia = media hombres &#8722; media mujeres </P></TH><TD><P> </P></TD><TD><P>t = </P></TD><TD><P>13.1059 </P></TD></TR><TR><TH><P>H0: diferencia = 0 </P></TH><TD><P> </P></TD><TD><P>Grados de libertad de Satterthwaite = </P></TD><TD><P>32445.2 </P></TD></TR><TR><TH><P>HA: diferencia &#8800; 0 </P></TH><TD><P> </P></TD><TD><P>HA: diferencia &gt; 0 </P></TD></TR><TR><TH><P>Pr(|T| &gt; |t|) = 0.0000 </P></TH><TD><P> </P></TD><TD><P>Pr(T &gt; t) = 0.0000 </P></TD></TR></TBody></Table><P>Fuente: Elaboraci&#243;n propia con datos de ENIGH 2016. </P><P> </P><P> Para la siguiente etapa del an&#225;lisis, la ecuaci&#243;n (2) se estim&#243; en conjunto para mujeres y hombres. Las tablas 4 y 5 (en el Anexo estad&#237;stico) presentan los resultados de las estimaciones para cada uno de los nueve deciles. La variable dependiente es el logaritmo del salario por hora, incluyendo como una de las variables explicativas la indicadora del hecho de ser mujer (variable sexo = 1 para mujeres, = 0 para hombres). Puede observarse que, para todos los deciles de tasa salarial, el coeficiente de la variable indicadora de sexo resulta negativo y estad&#237;sticamente significativo (incluso a niveles de </P><P>significancia menores que el 0.1%). As&#237;, para todos los deciles, el modelo arroja evidencia estad&#237;stica de que las mujeres perciben salarios menores a los de los hombres. En la Tabla 3 se presentan las estimaciones de la brecha salarial de g&#233;nero derivadas de estos coeficientes para cada uno de los deciles de ingreso utilizados en la estimaci&#243;n. En l&#237;nea con el uso corriente (OCDE, 2022, p. 1), la brecha salarial de g&#233;nero se calcula como la diferencia entre salario masculino y femenino expresada como porcentaje del salario masculino. Por esta raz&#243;n, considerando que la variable dependiente en el modelo es el logaritmo de la tasa salarial, la f&#243;rmula utilizada para generar las estimaciones es brecha&#120579;=1&#8722;&#119890;&#120573;5&#120579;, </P><P>donde brecha&#120579; es la brecha salarial de g&#233;nero estimada para el cuantil &#120579;, y &#120573;5&#120579; es el coeficiente para la variable sexo reportado en las tablas 4 y 5. </P><P> </P><P>Tabla 3. Estimaciones de brecha salarial derivadas de la ecuaci&#243;n (2) </P><Table><THead><TR><TH><P>Decil de tasa </P></TH><TH><P>&#120573;5&#120579; </P></TH><TH><P>Brecha salarial </P></TH></TR></THead><TBody><TR><TH><P>1 </P></TH><TD><P>-0.0536296 </P></TD><TD><P>5.22% </P></TD></TR><TR><TH><P>2 </P></TH><TD><P>-0.0315251 </P></TD><TD><P>3.10% </P></TD></TR><TR><TH><P>3 </P></TH><TD><P>-0.0212051 </P></TD><TD><P>2.10% </P></TD></TR><TR><TH><P>4 </P></TH><TD><P>-0.0307382 </P></TD><TD><P>3.03% </P></TD></TR><TR><TH><P>5 </P></TH><TD><P>-0.0307382 </P></TD><TD><P>3.03% </P></TD></TR><TR><TH><P>6 </P></TH><TD><P>-0.0445505 </P></TD><TD><P>4.36% </P></TD></TR><TR><TH><P>7 </P></TH><TD><P>-0.051755 </P></TD><TD><P>5.04% </P></TD></TR><TR><TH><P>8 </P></TH><TD><P>-0.0537865 </P></TD><TD><P>5.24% </P></TD></TR><TR><TH><P>9 </P></TH><TD><P>-0.0216435 </P></TD><TD><P>2.14% </P></TD></TR></TBody></Table><P>Fuente: Elaboraci&#243;n propia con datos de ENIGH 2016 </P><P> </P><P> Como cab&#237;a esperar dado que la variabilidad de las tasas salariales se reduce al acotarlas decil por decil, las estimaciones de la brecha salarial derivadas del modelo (2) disminuyen con respecto a la estimaci&#243;n derivada del an&#225;lisis exploratorio inicial. Tambi&#233;n resulta interesante observar c&#243;mo las brechas salariales estimadas var&#237;an dependiendo del decil considerado. En efecto, las estimaciones presentan una tendencia decreciente a lo largo de los primeros tres deciles, para despu&#233;s incrementarse gradualmente hasta alcanzar un m&#225;ximo en el octavo decil, y finalmente disminuir dr&#225;sticamente en el noveno decil hasta una cifra equiparable a la del tercer decil.  </P><P>El an&#225;lisis de los dem&#225;s regresores en la ecuaci&#243;n (2) tambi&#233;n resulta interesante. Los coeficientes de la variable esfuerzo tienen tambi&#233;n el signo positivo esperado y son estad&#237;sticamente </P><P>significativos (incluso a un nivel de significancia de 0.1%) para todos los deciles de tasa salarial. Esto es evidencia de que aquellos trabajadores que han invertido m&#225;s en capital humano &#8212;expresado aqu&#237; en t&#233;rminos de una mayor escolaridad formal&#8212; reciben una mayor recompensa en tasa salarial. Es destacable el hecho de que, si bien la variable de esfuerzo fue construida con base en la variable de escolaridad, no existen problemas de multicolinealidad entre ambas variables. </P><P>En l&#237;nea con el resultado mencionado en el p&#225;rrafo precedente, los coeficientes de la variable de escolaridad tambi&#233;n son positivos y estad&#237;sticamente significativos (usando niveles de significancia de hasta 0.1%) para todos los deciles. Dado que la variable dependiente es el logaritmo de la tasa salarial, el coeficiente de la variable de escolaridad puede ser directamente interpretado como el cambio porcentual en la tasa salarial inducido por un a&#241;o adicional de escolaridad mientras todo lo dem&#225;s se mantiene constante. As&#237;, para los trabajadores ubicados en el primer decil, cada a&#241;o adicional de escolaridad implicar&#237;a un incremento promedio de 12.22% en su tasa salarial. El rendimiento marginal de 1 a&#241;o adicional de escolaridad se reduce a 10.98% para el tercer decil, aumenta ligeramente hasta 11.67% para el s&#233;ptimo decil, y decrece a partir del octavo decil para alcanzar un m&#237;nimo de 7.70% en el noveno decil. En resumen, la tendencia general es a que los rendimientos marginales de la escolaridad disminuyan conforme se incrementa el decil de tasa salarial (ver Figura 1). </P><P> </P><P> </P><Figure Alt="Gr&#225;fico, Gr&#225;fico de l&#237;neas

Descripci&#243;n generada autom&#225;ticamente"><ImageData src=""/></Figure><P>Figura 1. Rendimientos marginales a la escolaridad por decil de tasa salarial, estimaciones a partir de la ecuaci&#243;n (2) </P><P> </P><P>Para los deciles primero a tercero, los coeficientes de los t&#233;rminos lineal y cuadr&#225;tico dependientes de la variable de experiencia laboral tienen los signos esperados (positivo y negativo, respectivamente) y son estad&#237;sticamente significativos a niveles de hasta 0.1%. En estos tres primeros deciles de tasa salarial se observa el efecto umbral esperado. Cuando la experiencia laboral es baja, su impacto sobre la tasa salarial es positivo; sin embargo, mientras el trabajador va acumulando una mayor experiencia laboral, inevitablemente acumula tambi&#233;n una mayor edad. As&#237;, a partir de cierto valor cr&#237;tico, la experiencia laboral se transforma en una caracter&#237;stica indeseable que tiene un efecto negativo sobre la tasa salarial. A partir del cuarto decil, el comportamiento de la variable de experiencia laboral cambia. En primer lugar, el coeficiente del t&#233;rmino lineal tiene signo positivo y es estad&#237;sticamente significativo incluso con niveles de significancia tan bajos como 0.2%. Para los deciles cuarto y quinto, el coeficiente del t&#233;rmino cuadr&#225;tico no es estad&#237;sticamente significativo; as&#237;, para estos deciles no se halla evidencia estad&#237;stica de que dicho coeficiente sea distinto de cero. Para los deciles a partir del sexto, el coeficiente del t&#233;rmino cuadr&#225;tico es nuevamente significativo (incluso al 0.1% de significancia), pero tiene signo positivo. En resumen, a partir del cuarto decil, el efecto marginal de la experiencia laboral sobre la tasa salarial es siempre positivo.  Esta diferencia en el comportamiento marginal de la experiencia laboral parece indicar que los empleos correspondientes a los tres primeros deciles son m&#225;s intensivos en aquellas aptitudes que merman con la edad, como la fuerza y las habilidades f&#237;sicas de los trabajadores. Para los deciles a partir del cuarto, los empleos parecen ser m&#225;s intensivos en aptitudes que m&#225;s bien mejoran con una mayor experiencia laboral, independientemente de la edad del trabajador. </P><P>Resulta muy interesante observar que el cambio de comportamiento con respecto a la experiencia laboral descrito en el p&#225;rrafo anterior coincide casi plenamente con los cambios de tendencia observados en las estimaciones de brecha salarial de la Tabla 3. Para los deciles asociados con empleos m&#225;s intensivos en aptitudes f&#237;sicas, la brecha salarial de g&#233;nero tiende a disminuir conforme se incrementa el nivel general de salarios. Para los deciles cuarto al octavo, con empleos m&#225;s intensivos en aptitudes que no merman con la edad, la brecha salarial de g&#233;nero tiende a aumentar conforme se incrementa el nivel general de salarios. Solamente para el decil m&#225;s alto de tasas salariales se observa una disminuci&#243;n dram&#225;tica en la brecha salarial de g&#233;nero. </P><P> Como &#250;ltima etapa del an&#225;lisis, el modelo reducido (3) fue estimado mediante regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles por separado para mujeres y hombres. Los resultados son similares en magnitud y significancia a los del modelo (2), y se presentan en las tablas 6 a 9 del Anexo estad&#237;stico. Los rasgos de comportamiento descritos arriba para las variables explicativas de esfuerzo, escolaridad y experiencia laboral siguen siendo v&#225;lidos tanto para el modelo que considera solamente mujeres como para el que considera solamente hombres. En particular, los coeficientes de la variable escolaridad son positivos y estad&#237;sticamente significativos incluso al nivel de significancia de 0.1%. Nuevamente, tales coeficientes pueden ser interpretados como rendimientos marginales de la escolaridad. La Figura 2 muestra los rendimientos a la escolaridad por decil de salario y por g&#233;nero. Para cada g&#233;nero, se nota una tendencia </P><P>decreciente similar a la de la Figura 1, pero resulta destacable que los rendimientos a la escolaridad son mayores para el g&#233;nero femenino en todos los deciles de tasa salarial, aunque la diferencia se hace muy peque&#241;a para el decil m&#225;s alto. </P><P> </P><P> </P><Figure Alt="Gr&#225;fico, Gr&#225;fico de l&#237;neas

Descripci&#243;n generada autom&#225;ticamente"><ImageData src=""/></Figure><P>Figura 2: Rendimientos a la escolaridad por g&#233;nero y decil de tasa salarial, estimaciones a partir de la ecuaci&#243;n (3) </P><P> </P><P> </P><P>4.- Conclusiones </P><P>En la presente investigaci&#243;n se ha generado evidencia estad&#237;stica de varios rasgos de la distribuci&#243;n de tasas salariales por g&#233;nero que son congruentes con los hallazgos de la literatura emp&#237;rica. En primer lugar, queda documentado que la tasa salarial media es mayor para los hombres ocupados a tiempo completo que para las mujeres en la misma condici&#243;n laboral. Una estimaci&#243;n inicial de la brecha salarial de g&#233;nero, basada &#250;nicamente en el an&#225;lisis descriptivo de la ENIGH 2016, arroja una cifra de 8.8% que es congruente con los resultados (antes de corregir selecci&#243;n muestral) de otro an&#225;lisis realizado con la metodolog&#237;a de Oaxaca-Blinder para a&#241;os cercanos (CONASAMI, 2022). El primer aspecto verdaderamente novedoso de esta investigaci&#243;n es la estimaci&#243;n de las brechas salariales de g&#233;nero para los distintos deciles de la distribuci&#243;n de tasas salariales. </P><P>En efecto, el primer modelo de regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles muestra evidencia estad&#237;stica de brecha salarial de g&#233;nero en todos los deciles de tasa salarial. Las estimaciones derivadas para la brecha salarial de g&#233;nero no son f&#225;cilmente comparables con las existentes en la literatura emp&#237;rica para nuestro pa&#237;s debido, precisamente, a la metodolog&#237;a aplicada y a las caracter&#237;sticas de la muestra que consta &#250;nicamente de trabajadores a tiempo completo. Es preciso reconocer que posiblemente nuestras estimaciones presenten sesgo por selecci&#243;n muestral, pero tambi&#233;n que la correcci&#243;n de dicho problema en el contexto de la regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles representa un reto metodol&#243;gico que no es menor. </P><P>Al considerar las diferencias entre las brechas salariales de g&#233;nero estimadas para los distintos deciles se encontr&#243; un patr&#243;n que en buena medida est&#225; explicado por las diferencias en los rendimientos marginales a la experiencia laboral. Para los deciles primero al tercero se observ&#243; que los rendimientos marginales a la experiencia laboral son inicialmente positivos, pero se vuelven negativos a partir de cierto valor cr&#237;tico. Este fen&#243;meno puede ser explicado en t&#233;rminos de a las caracter&#237;sticas de los empleos que se ubican en estos deciles y que son m&#225;s intensivos en aptitudes f&#237;sicas que menguan conforme aumenta la edad. Se encuentra evidencia, para estos deciles iniciales, de que las diferencias salariales son m&#225;s dr&#225;sticas cuanto m&#225;s precaria es la condici&#243;n de empleo. Ahora bien, para los deciles cuarto al octavo se observa que los rendimientos marginales a la experiencia laboral son siempre positivos. Esto indica empleos con otras caracter&#237;sticas, m&#225;s intensivos en aptitudes que no merman con la edad, y en los cuales se documenta que la brecha salarial de g&#233;nero aumenta conforme se incrementa el nivel general de salarios. En otras palabras, conforme hombres y mujeres logran acceder a tasas salariales m&#225;s elevadas se observa que las diferencias entre salario masculino y femenino se hacen m&#225;s pronunciadas. Las implicaciones para el dise&#241;o de una pol&#237;tica p&#250;blica de g&#233;nero son bivalentes. En primer lugar, es evidente la necesidad de apoyos e incentivos que permitan a las mujeres abandonar los empleos menos productivos asociados tradicionalmente con un rol femenino, como elaboraci&#243;n de alimentos, trabajo dom&#233;stico o cuidados personales, los cuales les confinan en los deciles m&#225;s bajos de la distribuci&#243;n de salarios. Pero ello no es suficiente, tambi&#233;n es necesario crear incentivos para que las mujeres que han accedido a niveles salariales m&#225;s altos reciban un trato equitativo que se refleje en salarios equiparables a los de los hombres. </P><P>Menci&#243;n aparte merece el noveno decil, para el cual la brecha salarial de g&#233;nero presenta una dr&#225;stica disminuci&#243;n, manteniendo rendimientos marginales a la experiencia laboral positivos, pero tambi&#233;n los rendimientos marginales a la educaci&#243;n m&#225;s bajos de toda la distribuci&#243;n. Si bien esta evidencia no alcanza para cuestionar la existencia de un techo de cristal, s&#237; pone de relieve que las contadas mujeres que logran acceder a los niveles salariales m&#225;s altos de la distribuci&#243;n tambi&#233;n reciben un trato m&#225;s equitativo con respecto a los hombres por lo menos en lo que a remuneraci&#243;n se refiere. Posiblemente esto se deba a que son estas mujeres precisamente las que tienen m&#225;s recursos para escapar a las complicaciones al conciliar la vida laboral con la vida familiar. </P><P> Se encontr&#243; tambi&#233;n evidencia de que un mayor esfuerzo en la formaci&#243;n de capital humano a trav&#233;s de una mayor escolaridad retribuye positivamente en la tasa salarial. As&#237;, parece confirmarse la hip&#243;tesis de que las mujeres que logran escapar de los tradicionales roles y prejuicios de g&#233;nero tienen oportunidades de ampliar significativamente su ingreso laboral. En este sentido, una prioridad en pol&#237;tica p&#250;blica deber&#237;a incluir todo tipo de apoyos orientados a aliviar la carga del trabajo femenino en el hogar. </P><P>Los rendimientos a la educaci&#243;n en todos los modelos estimados son positivos, pero con una tendencia general decreciente con respecto al decil de tasa salarial. Cuando la distribuci&#243;n de las tasas salariales es estimada por separado para cada g&#233;nero se encuentra evidencia de que los rendimientos a la escolaridad son mayores para las mujeres en cada decil de salario. As&#237;, resulta evidente que una prioridad en la pol&#237;tica p&#250;blica deber&#237;a ser la promoci&#243;n del acceso de las mujeres a niveles m&#225;s altos de educaci&#243;n. </P><P> </P><P>Anexo estad&#237;stico </P><P>Se reportan resultados de las diferentes regresiones simult&#225;neas de cuantiles realizadas con la finalidad de estimar los par&#225;metros de las ecuaciones (2) y (3). </P><P>  </P><P>Tabla 4. Resultados de estimaci&#243;n de la ecuaci&#243;n (2) para los deciles primero al quinto </P><P> </P><Figure><ImageData src=""/>Regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles Variable dependiente: logaritmo de la tasa salarial en el empleo principal Regresor Coeficiente Error est&#225;ndar t Pr(|T| &gt; |t|) Primer decil Pseudo R2 = 0.3382 Esfuerzo 0.1107647 0.0014099 78.56 0.000 Escolaridad 0.1222113 0.0022278 54.86 0.000 Experiencia 0.0578554 0.0021487 26.93 0.000 Experiencia2 -0.0008104 0.0000374 -21.68 0.000 Sexo -0.0536296 0.0106436 -5.04 0.000 Intercepto -0.4434518 0.0445040 -9.96 0.000 Segundo decil Pseudo R2 = 0.3604 Esfuerzo 0.1135476 0.0010712 106 0.000 Escolaridad 0.1125185 0.0013529 83.17 0.000 Experiencia 0.0253718 0.0012195 20.81 0.000 Experiencia2 -0.0003269 0.0000184 -17.76 0.000 Sexo -0.0315251 0.0053764 -5.86 0.000 Intercepto 0.3367096 0.0249810 13.48 0.000 Tercer decil Pseudo R2 = 0.3730 Esfuerzo 0.1108166 0.0008325 133.11 0.000 Escolaridad 0.1098317 0.0010942 100.38 0.000 Experiencia 0.013814 0.0006027 22.92 0.000 Experiencia2 -0.0001582 9.64E-06 -16.41 0.000 Sexo -0.212051 0.0029979 -7.07 0.000 Intercepto 0.647327 0.0173606 37.29 0.000 Cuarto decil Pseudo R2 = 0.3786 Esfuerzo 0.1061681 0.0007794 136.22 0.000 Escolaridad 0.1112785 0.0008796 126.51 0.000 Experiencia 0.0055451 0.0006249 8.87 0.000 Experiencia2 4.98E-06 0.0000116 0.43 0.667 Sexo -0.0307382 0.0032353 -9.5 0.000 Intercepto 0.8251825 0.0141953 58.13 0.000 Quinto decil Pseudo R2 = 0.3820 Esfuerzo 0.1061681 0.0007794 136.22 0.000 Escolaridad 0.1112785 0.0008796 126.51 0.000 Experiencia 0.0055451 0.0006249 8.87 0.000 Experiencia2 4.98E-06 0.0000116 0.43 0.667 Sexo -0.0307382 0.0032353 -9.5 0.000 Intercepto 0.8251825 0.0141953 58.13 0.000 Fuente: Elaboraci&#243;n propia con datos de ENIGH 2016. </Figure><P> </P><P>Tabla 5. Resultados de estimaci&#243;n de la ecuaci&#243;n (2) para los deciles sexto al noveno </P><Table><THead><TR><TH><P>Regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles </P><P></P></TH></TR></THead><TBody><TR><TH><P>Regresor </P></TH><TD><P>Coeficiente </P></TD><TD><P>Error est&#225;ndar </P></TD><TD><P>t </P></TD><TD><P>Pr(|T| &gt; |t|) </P></TD></TR><TR><TH><P>Sexto decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3851 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.0939479 </P></TD><TD><P>0.0007674 </P></TD><TD><P>122.42 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1164873 </P></TD><TD><P>0.0009122 </P></TD><TD><P>127.69 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0027481 </P></TD><TD><P>0.0008303 </P></TD><TD><P>3.31 </P></TD><TD><P>0.001 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0001477 </P></TD><TD><P>0.0000193 </P></TD><TD><P>7.65 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Sexo </P></TH><TD><P>-0.0445505 </P></TD><TD><P>0.0041982 </P></TD><TD><P>-10.61 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.9955228 </P></TD><TD><P>0.0139040 </P></TD><TD><P>71.6 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>S&#233;ptimo decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3907 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.0870164 </P></TD><TD><P>0.0008577 </P></TD><TD><P>101.45 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1166514 </P></TD><TD><P>0.0008524 </P></TD><TD><P>136.84 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0056481 </P></TD><TD><P>0.0006236 </P></TD><TD><P>9.06 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0001538 </P></TD><TD><P>0.0000145 </P></TD><TD><P>10.59 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Sexo </P></TH><TD><P>-0.0517550 </P></TD><TD><P>0.0058258 </P></TD><TD><P>-8.88 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>1.0931300 </P></TD><TD><P>0.0146447 </P></TD><TD><P>74.64 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Octavo decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.4043 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.0871057 </P></TD><TD><P>0.0013985 </P></TD><TD><P>62.28 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1123122 </P></TD><TD><P>0.0007885 </P></TD><TD><P>142.44 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0061758 </P></TD><TD><P>0.0009788 </P></TD><TD><P>6.31 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0001765 </P></TD><TD><P>0.0000213 </P></TD><TD><P>8.27 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Sexo </P></TH><TD><P>-0.0537865 </P></TD><TD><P>0.0084574 </P></TD><TD><P>-6.36 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>1.2636910 </P></TD><TD><P>0.0143257 </P></TD><TD><P>88.21 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Noveno decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.4565 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1223829 </P></TD><TD><P>0.0019739 </P></TD><TD><P>62 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.0770231 </P></TD><TD><P>0.0009238 </P></TD><TD><P>83.38 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0048263 </P></TD><TD><P>0.000384 </P></TD><TD><P>12.57 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0000497 </P></TD><TD><P>9.59E-06 </P></TD><TD><P>5.19 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Sexo </P></TH><TD><P>-0.0216435 </P></TD><TD><P>0.0048332 </P></TD><TD><P>-4.48 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>1.7572540 </P></TD><TD><P>0.0100458 </P></TD><TD><P>174.92 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR></TBody></Table><P>Fuente: Elaboraci&#243;n propia con datos de ENIGH 2016. </P><P>  </P><P>Tabla 6. Resultados de estimaci&#243;n de la ecuaci&#243;n (3) restringida a mujeres, deciles primero al quinto </P><Table><THead><TR><TH><P>Regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles </P><P></P></TH></TR></THead><TBody><TR><TH><P>Regresor </P></TH><TD><P>Coeficiente </P></TD><TD><P>Error est&#225;ndar </P></TD><TD><P>t </P></TD><TD><P>Pr(|T| &gt; |t|) </P></TD></TR><TR><TH><P>Primer decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3593 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1454971 </P></TD><TD><P>0.0033757 </P></TD><TD><P>43.1 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1372309 </P></TD><TD><P>0.0031034 </P></TD><TD><P>44.22 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.056669 </P></TD><TD><P>0.0043523 </P></TD><TD><P>13.02 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>-0.000846 </P></TD><TD><P>0.0000847 </P></TD><TD><P>-9.99 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>-0.7974521 </P></TD><TD><P>0.061195 </P></TD><TD><P>-13.03 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Segundo decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3802 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1471627 </P></TD><TD><P>0.0025384 </P></TD><TD><P>57.97 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1284761 </P></TD><TD><P>0.001712 </P></TD><TD><P>75.05 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0225433 </P></TD><TD><P>0.0017487 </P></TD><TD><P>12.89 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>-0.0002871 </P></TD><TD><P>0.000031 </P></TD><TD><P>-9.25 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>-0.0127766 </P></TD><TD><P>0.0356764 </P></TD><TD><P>-0.36 </P></TD><TD><P>0.720 </P></TD></TR><TR><TH><P>Tercer decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3939 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1429148 </P></TD><TD><P>0.001949 </P></TD><TD><P>73.33 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1272448 </P></TD><TD><P>0.0015682 </P></TD><TD><P>81.14 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0127489 </P></TD><TD><P>0.001078 </P></TD><TD><P>11.83 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>-0.0001579 </P></TD><TD><P>0.0000189 </P></TD><TD><P>-8.36 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.2742407 </P></TD><TD><P>0.0289155 </P></TD><TD><P>9.48 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Cuarto decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.4018 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1385655 </P></TD><TD><P>0.0018996 </P></TD><TD><P>72.95 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1295974 </P></TD><TD><P>0.001503 </P></TD><TD><P>86.23 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0035111 </P></TD><TD><P>0.0010893 </P></TD><TD><P>3.22 </P></TD><TD><P>0.001 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0000269 </P></TD><TD><P>0.0000304 </P></TD><TD><P>0.89 </P></TD><TD><P>0.376 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.4332208 </P></TD><TD><P>0.0247305 </P></TD><TD><P>17.52 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Quinto decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.4090 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1328104 </P></TD><TD><P>0.0022238 </P></TD><TD><P>59.72 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1352314 </P></TD><TD><P>0.0023332 </P></TD><TD><P>57.96 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>-0.0002211 </P></TD><TD><P>0.0011294 </P></TD><TD><P>-0.2 </P></TD><TD><P>0.845 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0001634 </P></TD><TD><P>0.0000225 </P></TD><TD><P>7.25 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.4862847 </P></TD><TD><P>0.0371584 </P></TD><TD><P>13.09 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR></TBody></Table><P>Fuente: Elaboraci&#243;n propia con datos de ENIGH 2016. </P><P>  </P><P>Tabla 7. Resultados de estimaci&#243;n de la ecuaci&#243;n (3) restringida a mujeres, deciles sexto al noveno </P><Table><THead><TR><TH><P>Regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles </P><P></P></TH></TR></THead><TBody><TR><TH><P>Regresor </P></TH><TD><P>Coeficiente </P></TD><TD><P>Error est&#225;ndar </P></TD><TD><P>t </P></TD><TD><P>Pr(|T| &gt; |t|) </P></TD></TR><TR><TH><P>Sexto decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.4173 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1266882 </P></TD><TD><P>0.0020174 </P></TD><TD><P>62.8 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.137429 </P></TD><TD><P>0.0017685 </P></TD><TD><P>77.71 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0034677 </P></TD><TD><P>0.0018856 </P></TD><TD><P>1.84 </P></TD><TD><P>0.066 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0001333 </P></TD><TD><P>0.0000475 </P></TD><TD><P>2.81 </P></TD><TD><P>0.005 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.5279005 </P></TD><TD><P>0.027814 </P></TD><TD><P>18.98 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>S&#233;ptimo decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.4288 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1261632 </P></TD><TD><P>0.0018745 </P></TD><TD><P>67.31 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.133127 </P></TD><TD><P>0.0012959 </P></TD><TD><P>102.73 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0012494 </P></TD><TD><P>0.0019075 </P></TD><TD><P>0.65 </P></TD><TD><P>0.512 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0001888 </P></TD><TD><P>0.0000571 </P></TD><TD><P>3.31 </P></TD><TD><P>0.001 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.7098205 </P></TD><TD><P>0.0277214 </P></TD><TD><P>25.61 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Octavo decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.4480 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.127249 </P></TD><TD><P>0.0019659 </P></TD><TD><P>64.73 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1264433 </P></TD><TD><P>0.0011131 </P></TD><TD><P>113.6 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>-0.003687 </P></TD><TD><P>0.0011787 </P></TD><TD><P>-3.13 </P></TD><TD><P>0.002 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.000341 </P></TD><TD><P>0.0000271 </P></TD><TD><P>12.6 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.919857 </P></TD><TD><P>0.0179644 </P></TD><TD><P>51.2 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Noveno decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.4970 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1643232 </P></TD><TD><P>0.0021328 </P></TD><TD><P>77.05 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.0773755 </P></TD><TD><P>0.0016498 </P></TD><TD><P>46.9 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>-0.0006849 </P></TD><TD><P>0.0008936 </P></TD><TD><P>-0.77 </P></TD><TD><P>0.443 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0001191 </P></TD><TD><P>0.0000256 </P></TD><TD><P>4.66 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>1.57018 </P></TD><TD><P>0.0190772 </P></TD><TD><P>82.31 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR></TBody></Table><P>Fuente: Elaboraci&#243;n propia con datos de ENIGH 2016. </P><P>  </P><P>Tabla 8. Resultados de estimaci&#243;n de la ecuaci&#243;n (3) restringida a hombres, deciles primero al quinto </P><Table><THead><TR><TH><P>Regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles </P><P></P></TH></TR></THead><TBody><TR><TH><P>Regresor </P></TH><TD><P>Coeficiente </P></TD><TD><P>Error est&#225;ndar </P></TD><TD><P>t </P></TD><TD><P>Pr(|T| &gt; |t|) </P></TD></TR><TR><TH><P>Primer decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3384 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1021804 </P></TD><TD><P>0.0020678 </P></TD><TD><P>49.41 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1162124 </P></TD><TD><P>0.0032376 </P></TD><TD><P>35.89 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0572372 </P></TD><TD><P>0.0025124 </P></TD><TD><P>22.78 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>-0.0007944 </P></TD><TD><P>0.000041 </P></TD><TD><P>-19.39 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>-0.3181715 </P></TD><TD><P>0.049067 </P></TD><TD><P>-6.48 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Segundo decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3613 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1048466 </P></TD><TD><P>0.0012926 </P></TD><TD><P>81.11 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1040932 </P></TD><TD><P>0.0022484 </P></TD><TD><P>46.3 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0259072 </P></TD><TD><P>0.0012741 </P></TD><TD><P>20.33 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>-0.0003344 </P></TD><TD><P>0.0000242 </P></TD><TD><P>-13.8 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.4787683 </P></TD><TD><P>0.0353416 </P></TD><TD><P>13.55 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Tercer decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3718 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1020251 </P></TD><TD><P>0.0010791 </P></TD><TD><P>94.55 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.0990304 </P></TD><TD><P>0.0018252 </P></TD><TD><P>54.26 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0134656 </P></TD><TD><P>0.0007411 </P></TD><TD><P>18.17 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>-0.000153 </P></TD><TD><P>0.0000127 </P></TD><TD><P>-12.01 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.8281242 </P></TD><TD><P>0.0295938 </P></TD><TD><P>27.98 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Cuarto decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3752 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.0968473 </P></TD><TD><P>0.0010498 </P></TD><TD><P>92.25 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1010759 </P></TD><TD><P>0.0018354 </P></TD><TD><P>55.07 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0064433 </P></TD><TD><P>0.0005456 </P></TD><TD><P>11.81 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>-0.0000148 </P></TD><TD><P>0.0000104 </P></TD><TD><P>-1.43 </P></TD><TD><P>0.154 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>0.9902058 </P></TD><TD><P>0.0244893 </P></TD><TD><P>40.43 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Quinto decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3754 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.0908069 </P></TD><TD><P>0.0012057 </P></TD><TD><P>75.32 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.104642 </P></TD><TD><P>0.0015278 </P></TD><TD><P>68.49 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0044505 </P></TD><TD><P>0.0006607 </P></TD><TD><P>6.74 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0000562 </P></TD><TD><P>0.0000118 </P></TD><TD><P>4.76 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>1.071926 </P></TD><TD><P>0.0230215 </P></TD><TD><P>46.56 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR></TBody></Table><P>Fuente: Elaboraci&#243;n propia con datos de ENIGH 2016. </P><P> </P><P> </P><P> </P><P>Tabla 9. Resultados de estimaci&#243;n de la ecuaci&#243;n (3) restringida a hombres, deciles sexto al noveno </P><Table><THead><TR><TH><P>Regresi&#243;n simult&#225;nea de cuantiles </P><P></P></TH></TR></THead><TBody><TR><TH><P>Regresor </P></TH><TD><P>Coeficiente </P></TD><TD><P>Error est&#225;ndar </P></TD><TD><P>t </P></TD><TD><P>Pr(|T| &gt; |t|) </P></TD></TR><TR><TH><P>Sexto decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3765 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.0842477 </P></TD><TD><P>0.0010962 </P></TD><TD><P>76.86 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1067688 </P></TD><TD><P>0.0015349 </P></TD><TD><P>69.56 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0040267 </P></TD><TD><P>0.0006834 </P></TD><TD><P>5.89 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.000118 </P></TD><TD><P>0.0000171 </P></TD><TD><P>6.9 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>1.159426 </P></TD><TD><P>0.0212035 </P></TD><TD><P>54.68 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>S&#233;ptimo decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3819 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.0776861 </P></TD><TD><P>0.0009997 </P></TD><TD><P>77.71 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1081289 </P></TD><TD><P>0.0014385 </P></TD><TD><P>75.17 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0072292 </P></TD><TD><P>0.0007428 </P></TD><TD><P>9.73 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0001208 </P></TD><TD><P>0.0000165 </P></TD><TD><P>7.33 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>1.238478 </P></TD><TD><P>0.0219111 </P></TD><TD><P>56.52 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Octavo decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.3958 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.0752287 </P></TD><TD><P>0.0010045 </P></TD><TD><P>74.89 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.1057821 </P></TD><TD><P>0.0010988 </P></TD><TD><P>96.27 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0110115 </P></TD><TD><P>0.0008955 </P></TD><TD><P>12.3 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>0.0000882 </P></TD><TD><P>0.0000178 </P></TD><TD><P>4.95 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>1.369151 </P></TD><TD><P>0.0125794 </P></TD><TD><P>108.84 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Noveno decil </P></TH><TD><P>Pseudo R2 = </P></TD><TD><P>0.4480 </P></TD></TR><TR><TH><P>Esfuerzo </P></TH><TD><P>0.1054605 </P></TD><TD><P>0.0021243 </P></TD><TD><P>49.65 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Escolaridad </P></TH><TD><P>0.0762925 </P></TD><TD><P>0.0013425 </P></TD><TD><P>56.83 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia </P></TH><TD><P>0.0089073 </P></TD><TD><P>0.0006877 </P></TD><TD><P>12.95 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR><TR><TH><P>Experiencia2 </P></TH><TD><P>-0.0000117 </P></TD><TD><P>8.77E-06 </P></TD><TD><P>-1.33 </P></TD><TD><P>0.184 </P></TD></TR><TR><TH><P>Intercepto </P></TH><TD><P>1.819797 </P></TD><TD><P>0.0187917 </P></TD><TD><P>96.84 </P></TD><TD><P>0.000 </P></TD></TR></TBody></Table><P>Fuente: Elaboraci&#243;n propia con datos de ENIGH 2016. </P><P> </P><P>Referencias </P><P>Atkinson, Anthony B. (2016). Desigualdad. &#191;Qu&#233; podemos hacer? Fondo de Cultura Econ&#243;mica, M&#233;xico. </P><P>Becker, Gary S. (1957). The Economics of Discrimination. The University of Chicago Press, Chicago. </P><P>Becker, Gary S. (1985). &#8220;Human Capital, Effort, and the Sexual Division of Labor&#8221;. Journal of Labor Economics, 3(1), pp. S33-S58. </P><P>Blinder, Alan S. (1973). &#8220;Wage Discrimination: Reduced Form and Structural Estimates&#8221;. The Journal of Human Resources, 8(4), pp. 436-455. </P><P>Clark, John B. (1899). The Distribution of Wealth. A Theory of Wages, Interest and Profits. The Macmillan Company, New York. </P><P>Comisi&#243;n Nacional de los Salarios M&#237;nimos (CONASAMI) (2022). Informe mensual del comportamiento de la econom&#237;a. Abril 2022. </P><P> <Link>https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/723868/Informe_Abril_2022.pdf</Link> </P><P>Comisi&#243;n Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (CONAVIM) (2018). Brecha salarial, una de las grandes barreras para la igualdad de g&#233;nero.  </P><P><Link>https://www.gob.mx/conavim/es/articulos/brecha-salarial-una-de-las-grandes-barreras-para-la-igualdad-de-genero?idiom=es</Link> </P><P>D&#237;az Andrade, Estrella (2015). La desigualdad salarial entre hombres y mujeres. Alcances y limitaciones de la Ley N&#176; 20.348 para avanzar en justicia de g&#233;nero. Cuaderno de Investigaci&#243;n 55. Departamento de Estudios de la Direcci&#243;n del Trabajo, Santiago de Chile. </P><P>  <Link>https://www.dt.gob.cl/portal/1629/articles-105461_recurso_1.pdf</Link> </P><P>Eastin, Joshua &amp; Prakash, Aseem (2013). &#8220;Economic Development and Gender Equality: Is There a Gender Kuznets Curve?&#8221; World Politics, 65(1), pp. 156-186. </P><P>Federici, Silvia (2013). Revoluci&#243;n en punto cero. Trabajo dom&#233;stico, reproducci&#243;n y luchas feministas. Traficantes de Sue&#241;os, Madrid. </P><P>https://traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Revolucion%20en%20punto%20cero-TdS.pdf </P><P>Floro, Maria S. (1995). &#8220;Economic restructuring, gender and the allocation of time&#8221;. World Development, 23 (11), pp. 1913-1929. </P><P>Garc&#237;a, Fernanda (2021). Los roles de g&#233;nero en la brecha salarial. Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), A. C. </P><P><Link>https://imco.org.mx/los-roles-de-genero-en-la-brecha-salarial/</Link> </P><P>Garc&#237;a, Zoraida (2004). Agricultura, expansi&#243;n del comercio y equidad de g&#233;nero. Organizaci&#243;n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci&#243;n (FAO), Roma.  </P><P><Link>https://www.fao.org/3/a0493s/a0493s00.htm</Link> </P><P>IMCO (2022). Faltan condiciones para incrementarla participaci&#243;n femenina en el mercado laboral.  </P><P><Link>https://imco.org.mx/faltan-condiciones-para-incrementar-la-participacion-femenina-en-el-mercado-laboral/</Link> </P><P>  </P><P>Instituto Nacional de Estad&#237;stica y Geograf&#237;a (INEGI) (2010). Principales resultados del Censo de Poblaci&#243;n y Vivienda 2010.  </P><P><Link>https://www.inegi.org.mx/app/biblioteca/ficha.html?upc=702825002093</Link> </P><P>INEGI (2016). Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH). 2016 Nueva serie. </P><P> <Link>https://www.inegi.org.mx/programas/enigh/nc/2016/</Link> </P><P>INEGI (2020). Censo de Poblaci&#243;n y Vivienda 2020. <Link>https://censo2020.mx/</Link> </P><P>Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) (2007). El impacto de los estereotipos y los roles de g&#233;nero en M&#233;xico. <Link>http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/100893.pdf</Link> </P><P>Koenker, Roger y Bassett Jr., Gilbert (1978). &#8220;Regression Quantiles&#8221;. Econometrica, 46(1), pp. 33-50.  </P><P>Lechuga Montenegro, Jes&#250;s; Ram&#237;rez Argumosa, Giovanna y Guerrero Tostado, Maricruz (2018). &#8220;Educaci&#243;n y g&#233;nero. El largo trayecto de la mujer hacia la modernidad en M&#233;xico&#8221;. Econom&#237;a UNAM, 15(43), pp. 110-139. </P><P>http://revistaeconomia.unam.mx/index.php/ecu/article/view/387/441 </P><P>Mincer, Jacob y Polachek, Solomon (1974). &#8220;Family Investments in Human Capital: Earnings of Women&#8221;. Journal of Political Economy, 82(2), pp. S76-S108. </P><P>Moreno, Carmen y Anderson, Hilary (2014). &#8220;G&#233;nero e inclusi&#243;n social&#8221;. En: Desigualdad e inclusi&#243;n social en las Am&#233;ricas. 14 ensayos. Segunda edici&#243;n. Organizaci&#243;n de Estados Americanos.  </P><P><Link>https://www.oas.org/docs/desigualdad/libro-desigualdad.pdf</Link> </P><P>Oaxaca, Ronald (1973). &#8220;Male-Female Wage Differentials in Urban Labor Market&#8221;. International Economic Review, 14(3), 693-709. </P><P>Organizaci&#243;n Internacional del Trabajo (OIT) (2016). Las mujeres en el trabajo. Tendencias 2016. <Link>https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/---publ/documents/publication/wcms_483214.pdf</Link> </P><P>Organizaci&#243;n para la Cooperaci&#243;n y el Desarrollo Econ&#243;mico (OCDE) (2022). LMF1.5 Gender pay gaps for full-time workers and earnings by educational attainment.  </P><P><Link>https://www.oecd.org/els/LMF_1_5_Gender_pay_gaps_for_full_time_workers.pdf</Link> </P><P>Pigou, Arthur C. (1933). The Theory of Unemployment. Macmillan Publishers, London. </P><P>Vic&#233;ns Otero, Jos&#233; (2012). Descomposici&#243;n de Oaxaca-Blinder en Modelos Lineales y No Lineales. Instituto L.R. Klein &#8211; Centro Gauss. U.A.M. D.T. n&#186; 20. </P><P> <Link>https://www.uam.es/uam/media/doc/1606862171313/blinder-oaxaca.pdf</Link> </P><P>Vic&#233;ns Otero, Jos&#233; y S&#225;nchez Reyes, Beatriz (2012). Regresi&#243;n Cuant&#237;lica: Estimaci&#243;n y Contrastes. Instituto L.R. Klein &#8211; Centro Gauss. U.A.M. D.T. n&#186; 21. </P><P><Link>https://www.uam.es/uam/media/doc/1606862082401/regresion-cuantilica-estimacion-y-contrastes.pdf</Link> </P><P>Wuestenenk, Nick &amp; Begall, Katia (2022). &#8220;The motherhood wage gap and trade-offs between family and work: A test of compensating wage differentials&#8221;. Social Science Research, 106, pp. 1-15. <Link>https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0049089X22000321</Link> </P><P> </P></Document></TaggedPDF-doc>